¿QUÉ NOS HA ENSEÑADO LA MONITORIZACIÓN CONTINUA DE GLUCOSA EN LA PANDEMIA COVID-19?


Es bien sabido que en los últimos meses los sistemas sanitarios han sufrido una de las pandemias más importantes de nuestra historia. Esta situación, aparte del drama personal de muchos de nuestros pacientes, ha supuesto un cambio en el paradigma de la asistencia sanitaria. En concreto en el mundo de la Endocrinología y especialmente en la diabetes, nos hemos tenido que reinventar para seguir ofreciendo una asistencia de calidad a nuestros pacientes con DM1. Los sistemas de monitorización continua y la posibilidad de compartir datos de control glucémico ha sido una gran ayuda. En Asturias, como en el resto de España se avanza día a día para financiar este tipo de sistemas (Free style libre, FSL)) a todos nuestros pacientes con DM1.

Recientemente se han publicado en la revista Diabetes Care datos de control glucémico de pacientes con DM1 durante las semanas de confinamiento (Blood Glucose Control During Lockdown for COVID-19: CGM Metrics in Italian Adults With Type 1 Diabetes; Diabetes Care 2020 Aug;43(8):e88-e89.https://doi.org/10.2337/dc20-1127). En este estudio se observa un aumento del tiempo en rango (TIR) a expensas de una reducción en el tiempo de hipoglucemia (TBR) siendo más marcado en los pacientes ususarios de múltiples dosis de insulina. Además realizaron encuestas sobre alimentación, sueño y hábito alimentarios y observaron una reducción en la actividad física y un horario de comidas más estable. Como datos curiosos, resaltan que el subgrupo que aumentó sus horas de sueño, son uno de los que más mejoró el control glucémico.

En nuestro centro, el Dr. Alonso, el Dr. Rodríguez Escobedo y la Dra. Martínez Tamés, estudiaron de manera retrospectiva los datos de FSL durante la fase de confinamiento comparándolos con datos previos al estado de alarma. En este sentido observaron un mejor control glucémico reflejado en un aumento del TIR a expensas de un descenso en el tiempo de hiperglucemia con una consecuente reducción de la GMI (indicador de gestión de glucosa). Estos datos se presentarán en el próximo congreso de la SEEN.

Estos sorprendentes datos demuestran la importancia de las medidas de estilo de vida en el control de la glucemias. Un horario controlado, un ajuste del plan de alimentación y de ejercicio físico fuera del ritmo caótico y de estrés de nuestro día a día, sin duda han sido elementos claves. Esto hace, si cabe, más hincapié en la necesidad de intensificar la educación diabétológica como apuesta firme en el autocontrol de nuestros pacientes.

Por lo tanto, no son todo malos noticias en la pandemia Covid-19. La necesidad del autocuidado y seguir unas pautas de alimentación y ejercicio programado siguen demostrando que son 2 pilares fundamentales en el tratamiento de la DM1. Sigamos animando a nuestros pacientes y nuestros gestores, a luchar por una más y mejor educación diabetológica

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